viernes, 10 de agosto de 2018

NUEVOS HORIZONTES


Estoy de acuerdo con la afirmación de que la vida es un hermoso regalo, pero también creo que para sentirlo así tienes que tener unos ojos abiertos a observar un esperanzador horizonte.
Como cada amanecer y cada anochecer al meterse el sol, cada día da paso a una nueva oportunidad. Al acostarnos pensamos y soñamos. Podemos hacerlo de muchas formas. Podemos soñar con el día venidero con la mirada enfocada hacia adelante o hacia atrás. Yo he decidido soñar y vivir con la mirada enfocada hacia adelante.
La vida se origina y se transmite en una cadena que avanza sin fin. Los padres dan vida a sus hijos, los hijos dan paso a los suyos y así generación tras generación. Padres, que han sido hijos, dan vida para que las nuevas generaciones vayan hacia sus sueños alzando su propio vuelo.
No siempre funciona así.  No todos los padres ofrecen ese legado a sus hijos. Existen padres que quieren que sus hijos se queden pegados a ellos o dificultan la apertura de alas pues son ellos los que quieren quedarse pegados invirtiendo el orden y el sentido natural de la vida. Frente a eso existe la posibilidad, como una decisión personal e intransferible, de dejar atrás lo que ya no te sirve y coger impulso para ir hacia adelante,
Tras muchos años de luchas y peleas, tanto internas como externas, estoy en ese momento de soltar. Sé que mi vida solo funcionará y fluirá cuando deje atrás mi pasado, todo aquello que sucedió, y me dirija hacia el sol con el corazón abierto. Una vez reconocida la propia historia, reconocerla y asumirla en toda su extensión, doy un pasito más… con toda la intención de soltar el reproche, sin ganas de revancha y sin juicio. Decido darme una nueva oportunidad y la comparto con mis sueños, el rumbo ha virado 180 grados. Ya no miro hacia atrás, esa parte de mi vida ya está aceptada, integrada y sé que gracias a ella volaré más alto.
Ya pasó, la vida tiene un nuevo sentido para mí. Aunque lo viejo ya no sirve y lo nuevo aún no ha llegado se divisa el horizonte lleno de posibilidades, las que únicamente yo puedo escoger. Con ilusión, confianza y esperanza.
Conocedora de historias duras y difíciles, consciente de ciertas limitaciones, no cejaré en el empeño de intentar mejorar, seguir caminando, agradecida por estar viva. Por delante un largo recorrido, elegido…
Los cimientos se han fraguado fuertes, los ladrillos han sido reforzados, tan solo queda seguir creciendo hacia adelante, con una mirada nueva hacia ese horizonte que está por llegar. En la mochila el libro de una vida llena de experiencias con refranes y moralejas, nuevos ojos, nuevas oportunidades y el deseo intenso de acoplar todo lo aprendido.
Cuando descubres y crees en tu verdad ya nadie te la puede arrebatar. El lienzo de mi vida está de nuevo en blanco y tengo nuevos colores para poderlo adornar.
Nuevos horizontes, alas curadas e ilusiones que volar como la cometa del niño que se alza hacia el cielo.
Buen viaje peregrinos, no dejéis de mirar hacia esa montaña donde el sol está a punto de salir. También volverá a ocultarse pero en cada nuevo amanecer podréis volver a renacer y a vivir con más libertad.

martes, 10 de julio de 2018

UN CORTO VIAJE EN AUTOBÚS

Si te dejas sorprender por la vida, la vida te sorprende… Es algo que en cierta manera había olvidado hace tiempo.
¿No has tenido momentos en tu vida en los que has sentido que la vida fluye, que es mágica y que en cualquier momento te puedes sorprender?
Hoy he cogido un autobús para regresar a casa y he tenido una buena conversación con una casi desconocida, y digo casi porque es una vecina con la que nunca antes había hablado pero me ha hecho recordar que en muchas ocasiones y en circunstancias que no imaginas surgen encuentros interesantes con personas interesantes de las que aprendes algo, o al menos son encuentros que te hacen reflexionar lo que tú misma vives y cómo lo haces.
De la manera más natural, dejándote sentir, dejándote ir, y atreviéndote a preguntar simplemente, en un momento dado: “disculpa, ¿te puedo preguntar algo personal?”.
Entonces te das cuenta de que la otra persona está tan necesitada como tú de compartir lo que le ocurre, que también tiene una historia y unas vivencias que en muchos momentos vive en soledad y que está deseando que alguien le pregunte.
Esto me lleva a otra reflexión acerca de lo solos que vivimos nuestro día a día en muchas ocasiones… Pero me estoy desviando… Ha sido un viaje en autobús a casa enriquecedor, sin móviles alrededor que nos obnubilan la vida, sólo dos personas conversando y de ello mucho en qué pensar, porque de una conversación con alguien que no conoces o que apenas has tratado puedes sacar cosas interesantes.
¿Qué he sacado yo de este viaje en autobús conversando?
Para empezar que es mucho más placentero conversar con alguien que ir como un zombi con el móvil en la mano, y que se nos escapa, pero le estamos dando un valor a las tecnologías que está haciendo que perdamos cosas muy importantes.
Que lo de uno a veces no es tan importante, que no es tan difícil, y que acompañando a otro en un momento dado te olvidas de lo tuyo, que sí, que soy importante pero no soy el centro del mundo y que todos tenemos vivencias duras, que la mía no es lo más de lo más.
Que hay que aprovechar más los días, que sí, que a veces tenemos un día malo, pero cuando tienes uno bueno hay que disfrutarlo al máximo.
Que es importante dejarme llevar y ser yo misma.
También he descubierto que el modo en que decido enfocar un asunto es el que dará uno u otro resultado. Tengo el poder de ver el lado positivo, incluso sacar lo bonito de algo que es aparentemente muy feo.
He llegado a casa agradecida de este encuentro, de haberme atrevido a preguntar algo personal porque ello me ha llevado a otros lugares.
Hoy es un día lluvioso, gris, pero en este momento me siento de otro color, porque hay muchos colores en la vida. Todo depende de mis ojos y mis ojos están vivos, están llenos de esperanza y cuando he dejado a mi vecina, también he visto un color diferente en sus ojos a los que tenía antes de verme.
Somos seres sociales, necesitamos comunicarnos, y estamos muy encerrados en lo conocido. La próxima vez que te montes en un autobús y tengas a alguien a tu lado quizás te atrevas a dejar tu móvil e iniciar una conversación. Te aseguro que me alegro de mi encuentro de hoy, de haberme soltado, de sentir ese otro color en mi vida.

martes, 3 de julio de 2018

NUEVA ETAPA. CONSCIENCIA PARA SER YO MISMA


Este mes, tras cuatro años publicando artículos en mi página web he dado por clausurada una etapa de mi vida como os comentaba el mes pasado, y de aquí en adelante comienza una nueva. Aún no se ha fraguado el cambio ni está definido. Iré fluyendo como las aguas de un río con mi propio ser indicándome hacia donde navegar. Desde hace muchos años, toda mi vida consciente en realidad, tengo una debilidad que se llama escritura. Es para mí una forma de tranquilizar las aguas de mi mente, ordenar mi psique y encontrar calma en mi día a día. En esta nueva etapa de mi vida, a partir de este mes, compartiré mis reflexiones más personales desde
Me siento una persona diferente, más humana, más consciente. Aunque aún no se ha fraguado el cambio en mí sé que estoy en el camino de descubrirme y rehacerme. Hoy más que nunca siento que todo lo que he vivido está dando forma a la que hoy soy.
Como personas únicas y especiales que somos, cada uno de nosotros ha tenido que convivir con su historia. Es ella la que hace que seamos distintos al otro, la que nos define, la que nos otorga nuestras características genuinas. Siendo todos los seres humanos especiales y al mismo tiempo iguales me doy cuenta de que durante muchos años yo he querido ser una persona de esas que se conocen como “normales, comunes y corrientes”. Sin embargo, debido a las circunstancias especiales que me acontecieron en mi infancia, he comprendido que por más que quiera ser así mi historia particular habla a través de todos los poros de mi piel y nunca podré alcanzarlo. También he comprendido que esa “normalidad” no lo es tanto, que ese anhelo por normalizar ha causado estragos en mi vida, pues para normalizar algo que no lo es he tenido que dejar mi ser esencial en el olvido para no morirme en el intento por sobrevivir.
Desde la sociedad en la que vivimos se nos insta a proceder de una forma determinada. Hay unas reglas que seguir. En nuestras propias familias la normalización de los acontecimientos que transcurren en su cotidianeidad hace de nosotros en muchos casos seres desconectados siguiendo otras normas, en este caso invisibles. Cada familia tiene sus propias reglas, nadie habla de ellas, pero todos las siguen ciegamente y, cómo no, yo también lo he hecho porque salirse de ellas significaría la muerte existencial y la no pertenencia. Así normalizamos las formas, las experiencias y de esta manera perpetuamos por generaciones los comportamientos.
Pero de todas las normalizaciones que he vivido, la más dura es la que yo misma me he infringido a mí misma porque me he negado una y otra vez. He negado mi historia, he negado mi existencia y hasta he negado mi propio merecimiento y haciéndolo he callado toda mi vida, he guardado silencio, he mantenido el secreto de mi historia y mi verdad negando su existencia y la posibilidad de sanación.
Después de 46 años ha llegado el momento para mí de aceptar que no soy normal. Tampoco soy excepcional. Tan sólo soy una mujer llena de fuerza y deseos de conectar, de sentir, de ser libre, de vivir lo que otros me robaron en mi infancia.
Llevo bastante tiempo escuchando a los que me rodean, a veces a los muy cercanos, que me dicen que me olvide del pasado, que lo que me sucede es lo que también le ocurre a otros. En esto tienen razón, pero no es algo que ocurra a todos, aunque sí a los ASIs (Abuso Sexual Infantil). Hasta yo misma me obligo a normalizar lo más posible las secuelas que en mí dejo este trauma infantil. Lo hago de tal manera que a veces me obligo a comportarme como lo hace la mayoría aún cuando no tengo las herramientas necesarias para ello porque mientras los demás aprendían a desarrollarse, mientras sus cerebros se formaban de una manera natural con las carencias normales, pero estaban preparándose para vivir la vida que tenían que vivir, mi cerebro, mi cuerpo y mi alma se congelaron.
No pienso que la sociedad funciona de una manera normal. Creo que lo hace de manera bastante anormal, que no se respeta el ritmo natural del ser humano y que a cada uno de nosotros nos han ayudado a alejarnos de nuestro ser. Con demasiada frecuencia el mundo de los adultos deja mucho que desear y los comportamientos que se muestran en muchas ocasiones me parecen de todo menos normales. El hecho de haber vivido un trauma ha conducido a que me haya relacionado con un determinado grupo social. No quiero decir que todos los adultos son poco normales, pero algunos de sus comportamientos….
Soy consciente de que muchos hemos crecido en ambientes disfuncionales y seguramente son estos los que me entenderán, y aunque muchas veces hablo con personas que me señalan lo anormal de ciertos comportamientos, siguen prestándose al juego haciendo oídos sordos a su ser más profundo. Yo lo llamo desconexión.
No es normal, no debería ser normal, que cuando dos personas están teniendo una conversación llegue otra y se olviden de uno.
No es normal, no debería ser normal, que en las familias se silencie y se deje de hablar de las realidades de uno u otro por muy duro o incómodo que resulte.
No es normal, no debería ser normal, que hagamos oídos sordos a los gritos de ayuda que los seres humanos en su sufrimiento lanzan.
No es normal, no debería ser normal, que perpetuemos estos comportamientos y sigamos transmitiendo a nuestros hijos que lo que no es normal lo es.
No es normal, no debería ser normal, vivir en la inconsciencia. Desde luego para mí no lo es.
La consciencia tiene la habilidad especial de sacar del fondo lo que necesita ser sacado. Yo me he visto obligada a hacerlo, a buscar en el baúl de los recuerdos, y no me arrepiento. Es una decisión personal y eso hace que sea profunda y ahonde donde otros no quieren entrar. Es una decisión difícil y un camino duro. No puedo obligar a nadie a hacerlo aunque por años lo intenté. Sé que no funciona así y que cada ser tiene su oportunidad y su elección. Sólo cada uno de nosotros puede transformarse a sí mismo así como sólo yo puedo tomar mis propias decisiones.
Yo he decidido no normalizar. Sé que muchos otros han tomado el mismo camino. Ser distinto en este sentido tiene un precio pero también tiene un valor. El que posee más consciencia también tiene más obligación para con la vida y para con el resto y siento en este sentido que debo nombrar lo que otros no pueden o no quieren.
Deconstruir para volverse a construir es el gran proceso de mi vida. Por el camino he perdido muchas cosas y a personas muy importantes de mi vida pero hoy me siento más adulta. También me siento más vulnerable, más consciente, más yo.
Ahora toca equilibrar los opuestos en mí, descubrir otras formas y otros caminos. Lo viejo ya no me sirve, lo nuevo aún no ha llegado pero confío en que lo hará. A veces me siento en tierra de nadie aprendiendo a habitar mi propio territorio, maternándome conscientemente. Sé que algo nuevo crece dentro de mí. Estoy aprendiendo a pasar la página, a mi propio ritmo, no al de otros, pero todo esto lleva un proceso, un tiempo.
Por delante tengo la hermosa tarea de criar con toda la consciencia que poseo a mi hija. A través de darle a ella lo que yo no tuve percibo que me estoy sanando. Deseo ser la madre que ella necesita, deseo ser la mujer que vine a ser y sigo preparándome para llevar a cabo la tarea para la que vine a este mundo.
Soltando, aprendiendo, avanzando, creciendo….
Mirian Alonso

lunes, 4 de junio de 2018

Mirando hacia adelante


Hace tiempo que escribo artículos sobre crecimiento personal, sobre todo aquello que tiene que ver con el despertar de la conciencia y aquello que nos empuja a ir hacia adelante. Los artículos están inspirados en mi propia historia y mi proceso personal. A medida que mi historia se va transformando y clarificando voy escribiendo sobre diferentes temas pero lo hago desde otro lugar. En poco tiempo voy a dar por finalizada una etapa de mi vida y cerraré la página web desde la que hasta ahora he compartido estos artículos aunque seguiré haciéndolo desde este otro lugar, más acorde con mi momento actual.
Muy posiblemente la temática y el tono de mis artículos también cambiarán, porque yo ya no soy la misma que empezó a escribir hace varios años.
Si alguien me preguntara quién es Mirian en este momento mi respuesta sería: una persona distinta a la de hace unos años. Evidentemente la vida es cambio, movimiento, trasformación y Mirian se ha transformado en los últimos dos años.
Siempre he escrito desde la visión de mejorarse como persona y de temas relacionados con el crecimiento y desarrollo personal pues esta es mi gran pasión. Hace muchos años empecé a investigarme en profundidad porque no estaba contenta con mi forma de vivir y mi vida en general. Me he formado en distintas técnicas de lo que llamamos Terapias Alternativas, he tomado terapia con diversos terapeutas, es algo que he combinado alternativamente y también mi visión sobre el mundo de la terapia y los terapeutas ha dado un giro grande.
Por eso, a partir de ahora, compartiré desde Mirian persona, no terapeuta, no paciente, simplemente desde la que vive el día a día y desde la que ha despertado a una nueva realidad. En ella me enfocaré en todos aquellos aspectos que me hacen ir hacia adelante, sobre todo poniendo atención en dar voz a los niños internos que fuimos, que esperan tanto de todos nosotros, en nombrar la realidad que tantas veces nos cuesta nombrar, en validar todo aquello que necesitamos y en poner la mirada en ir hacia adelante dejando el pasado atrás.
Nombrar y dar voz es tan importante porque durante nuestra infancia estuvimos muy confusos sobre lo que pasaba en realidad debido a que los adultos que vivían a nuestro alrededor no lo nombraban. Fui abusada sexualmente en mi infancia, fui maltratada y abusada emocionalmente por los adultos que me rodeaban. Esta es la realidad de lo que sucedió en mi infancia y la niña que fui nunca pudo decirlo en voz alta ya que no había ningún adulto para oírla. Hoy, después de mucho trabajo personal, soy capaz de nombrarlo y hablar sobre ello. Es justo que lo haga por mí y por todos aquellos niños y niñas que aún guardan silencio.
No es mi fin reclamar responsabilidades, pero sí lo es poder hacer algo positivo con todo ello. Aún no se hacia dónde se dirigen mis pasos pero estoy caminando y tengo voz. Para mi propia sanación ha sido imprescindible la ayuda de personas que nombraran y me acompañaran como testigos cómplices todo lo que yo viví. Estoy segura de que en el futuro yo también seré una testigo cómplice de otras personas que lo necesiten.
La vida está llena de finales y comienzos. Se cierra un ciclo y comienza otro, más yo, más real, más viva…
Nos vemos…
Mirian Alonso

lunes, 21 de mayo de 2018

Lealtades Familiares Invisibles


El amor es una energía mediante la cual los seres humanos nos vinculamos. Esta energía, este amor en ocasiones puede estar acompañada de sentimientos de ternura y cariño y a veces no.
Este amor se puede canalizar de dos maneras, de una forma sana cuando le ponemos conciencia, de esta manera amo al otro de la misma forma que me amo a mi mismo, sin perderme en los otros. Este es un amor adulto, maduro. 
La otra forma del amor es  inconsciente, es un amor infantil, también llamado amor ciego, es un amor que no tiene orden.
En el artículo de este mes quisiera hablar de un tema que en los últimos tiempos le estoy prestando mucha atención, porque observo desde mi propia historia y de las de muchos de los que me rodean como estamos imbuidos en estas lealtades familiares invisibles, y quisiera explicar que significa esto de una manera sencilla, para que tanto aquellas personas que están iniciadas en el mundo del crecimiento personal, como para las que no lo están entiendan el significado de una forma sencilla.
Decimos lealtades porque somos lo que se espera de nosotros para el grupo, invisibles, porque esto sucede de una manera inconsciente, no nos damos cuenta, no lo vemos, y familiares porque pertenecemos a un sistema familiar, lo que podríamos decir nuestro clan. Desde el mismo instante en que nacemos formamos parte de nuestro sistema familiar. Tenemos una gran necesidad de pertenecer a nuestra familia, esto está grabado en todas nuestras células y haremos cualquier cosa por ese sentido de pertenencia, cualquier cosa, porque en nuestro cerebro más antiguo está grabado esta necesidad, como en años pasados, aquel que era castigado al ostracismo era fácil que pereciera, pues igual pasa hoy en día, la misma sensación de que no formas parte de tu familia, de que no perteneces a ella, te da un sentido de inseguridad muy grande y asusta tremendamente.
Desde muy pequeños, debido a una exigencia social, familiar, se nos exige una respuesta a lo que los padres nos demandan, a lo que la familia nos pide, combatimos desde bien jóvenes por ser lo que los demás esperan que seamos, dentro de las familias se comparten los valores, se espera que funcionemos de maneras determinadas. Cada uno dentro del grupo tiene una identidad propia, pero como grupo, como sistema, existen unos hilos invisibles, unas normas invisibles, a veces nombradas verbalmente a veces no nombradas, guiones de vida, formas, interpretaciones que de alguna forma todos seguimos, y cuando esto no sucede, cuando algún miembro sale de estos lazos, es retirado, separado del grupo, se le excluye, lo que significa la propia muerte simbólica. La pertenencia da seguridad, como estar en los brazos de mama cuando eres un bebe.
Es normal que cuando se es chiquito se tenga esta necesidad de pertenecer, pero al ir haciéndonos mayores necesitamos crecer, volvernos autónomos, pararnos para observar lo que nos sucede y cambiar en nosotros lo que haga falta.
No has tenido nunca la sensación de estar repitiendo una y otra vez las mismas historias? Pues esto tiene mucho que ver con las lealtades invisibles de las que os hablo en este artículo. Porque nos quedamos pegados a nuestro sistema y no avanzamos, y repetimos las historias de los nuestros, de los más cercanos o de los más alejados. Es seguro que dar un paso hacia adelante, ser autónomo y pensar de manera distinta no significa que vas a dejar de pertenecer a tu familia. No tenemos que responder a lo que los otros desean. Crecer y ser adulto significa desarrollar autonomía propia, hacer tu propio camino. Cortar los nudos que nos atan al pasado. Ser lo que yo soy, consciente.
Las expectativas de los demás nos atan y no nos dejan avanzar, a veces se está más pendientes de lo que te piden otros que lo que tú mismo deseas. Este es un amor infantil que no te deja crecer. Yo pongo mis propias normas de vida y de esta forma dejo de repetir historias, pero para esto tengo que renunciar a la seguridad familiar, tengo que abrirme a lo nuevo, a la incertidumbre de no saber cómo será, pero seguro que mis cualidades únicas me darán la fuerza para avanzar hacia la vida.
Para poder hacer lo que hemos venido a hacer a esta vida es importante conocer tu historia familiar, para ver lo que sucedió antes de ti y no seguir repitiendo pautas que ya no sirven ni a unos ni a otros pero que por amor ciego y por esa necesidad de pertenencia seguimos repitiendo. Es importante poner conciencia de si hay algo que hace que no avancemos en nuestra vida, parando a preguntarnos qué es lo que nos sucede, para no quedar anclados al pasado, para darnos cuenta de a quien estamos siendo leal quedándonos sin vivir la vida que hemos venido a vivir.
He visto a muchas personas ancladas en sus vidas, atrapadas y fieles a sus sistemas familiares, sintiendo una gran culpa que las ata, las oprime y no las deja avanzar, creyendo que si lo hacen de una manera diferente a los suyos, si caminan hacia adelante sin mirar atrás, serán excluidas del sistema, y entonces deciden no avanzar, sin darse cuenta de que no viven y no son felices.
Hubo un tiempo en el que no entendí cómo funcionaba la vida, cada día la entiendo un poquito más. Me abro a nuevas posibilidades, aunque no tenga los registros sé que lo anterior ya no es funcional para mí, ya no me sirve no funciona, y soy consciente del tiempo que me paralice. Quiero encontrar nuevos caminos y para ello necesito ensayar nuevas respuestas, desarrollar mis propios talentos y ponerlos al servicio de la vida. De niña necesitaba sentirme parte de, cuando en la adultez hay deficiencias seguimos necesitando pertenecer, pero cuando maduramos y nos atrevemos a vivir nuestra propia vida, dejamos de repetir historias, dejamos de estar anclados a algo que ya no funciona, nos volvemos autónomos, seres sonrientes y sin duda seguimos perteneciendo a nuestro sistema familiar, pero ahora con más criterio y menos apegos. Fieles a nosotros mismos y viendo con claridad lo que es nuestro y lo que no.

“Tienes tus ancestros incrustados en la piel y en los sesos. Avanza hacia el futuro desprendiéndote de su tiranía” Alejandro Jodorowsky